Instrúyeme, Señor en tus leyes (Sal 118)

sábado, 1 de abril de 2017

FALLECE D. JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ JIMÉNEZ


El pasado 31 de marzo, falleció en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, el sacerdote diocesano D. José Antonio Sánchez Jiménez, a los 78 años. Durante 1974 a 1984 fue cura ecónomo de la Parroquia de San José de Alcantarilla, y a la misma vez estuvo encargado de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Sangonera la Seca, y atendía el culto en la antigua Iglesia de San José de la Montaña. Durante estos años podemos destacar su labor al potenciar las asociaciones de vecinos y una importante restauración de la Ermita Roca, finalizada en 1984.



José Antonio nació el 20 de febrero de 1939 en Bullas. Fue bautizado en la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, de la misma localidad el 9 de julio. A los 15 años ingresó en el Seminario Menor para realizar el bachillerato. Posteriormente pasó al Seminario Mayor San Fulgencio para realizar los estudios de Filosofía y Teología. Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1966 en la Santa Iglesia Catedral de Murcia por Mons. Pablo Barrachina y Estevan, Obispo de Orihuela, en ese momento Administrador Apostólico de la Diócesis de Cartagena.


Después de su ordenación sacerdotal desempeñó los siguientes cargos pastorales: Entre 1966-1967 Coadjutor de la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Sangonera la Verde (Murcia). Más tarde, ente 1967-1970 Rector de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Zarzadilla de Totana (Lorca). A la misma vez estuvo encargado de la Parroquia de La Purísima de Torrealvilla (Lorca). Para pasar entre 1970-1974 como Cura ecónomo de la Parroquia de San Juan Bautista de Valentín (Cehegín).
Tras abandonar Sangonera la Seca y Alcantarilla pasó entre 1984-1988 a Párroco de Nuestra Señora de Cortes de Nonduermas (Murcia). Posteriormente entre 1988-2000 Párroco de Nuestra Señora de los Ángeles de Sangonera la Verde (Murcia). Desde 2000-2011 como Capellán del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de El Palmar (Murcia) y en 2001 fue nombrado consiliario diocesano de la FRATER (Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad), cargo que ocupó hasta 2011. En 2011 se jubiló, fijando su residencia en Alcantarilla.


El pasado año celebró sus bodas de oro sacerdotales, primero con el presbiterio diocesano en la Parroquia de San Juan de Ávila, y días más tarde en una emotiva celebración en nuestra parroquia, donde aprovecho para presentar su último libro en el que hacia memoria de su labor sacerdotal.





Sus restos mortales fueron velados en el Tanatorio de Bullas, su pueblo natal, recibió sepultura en el panteón de los eclesiásticos del cementerio dicha localidad. La Misa Exequial, fue presidida por el Obispo de Cartagena, se celebró en la mañana sábado 1 de abril, a las 10:30 horas, en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Bullas.



D. José Antonio, descanse en paz.

viernes, 17 de marzo de 2017

MI EXPERIENCIA VOCACIONAL EN LA PARROQUIA SAN JOSÉ DE SANGONERA LA SECA


Cuando comenzamos el curso, los seminaristas nos mantenemos expectantes ante el reparto de tareas, pero muy especialmente, ante la asignación de pastorales, y en mi caso aún más, pues empezaba un nuevo ciclo en mi proceso formativo que suponía entrar en contacto con la realidad parroquial.
Y una vez más, Dios estuvo grande y generoso conmigo, me mandaban a la parroquia de San José de Sangonera la Seca. Y digo eso por una serie de motivos que, en las próximas líneas voy a intentar explicar aunque, algunas veces, las cosas del corazón son difíciles de transmitir.
Un primer motivo, es simplemente anecdótico, la parroquia está dedicada a San José, y yo nací el 19 de marzo, las vibraciones empiezan a ser buenas. Pero cuando busco quién es el párroco, descubro, gratamente, que es D. Francisco José Azorín, al que conocía de su paso por el seminario y con el que tuve la suerte de compartir experiencias de gran intensidad en mi primer viaje a Lourdes, las buenas vibraciones se confirman.
Pero esta nueva experiencia estaba por empezar, y al poco tiempo descubro que las expectativas e ilusiones con las que comienzo mi tarea pastoral se van a quedar cortas, las realidad las supera con creces.
En primer lugar, tengo la oportunidad de profundizar en mi conocimiento de D. Francisco, y no solo descubro a un buen párroco, sino a un párroco bueno, a partir de lo cual, todo lo que voy a ir experimentando tendrá un sentido y una fácil explicación, pues acababa de tropezar, bendito tropiezo, con un hombre lleno de Dios, que además sabía y tenía capacidad de comunicarlo. Se dirige a mí como “hijo” y no me cuesta, es más me sale del corazón llamarle “padre”, porque eso es lo que está siendo para este aprendiz de cura, un padre preocupado y ocupado en darme una buena y amplia formación.
Pero si significativo es el párroco, qué decir de las gentes de la parroquia, todas ellas presentan una importante patología, tienen un corazón de mayor tamaño que su capacidad torácica, motivo por el cual están obligados a compartir sus palpitaciones con aquellos que tenemos la suerte de colaborar, aunque sea poco tiempo, en su empeño de construir el Reino de Dios.
El resultado de la combinación de pastor y rebaño es obvio, una comunidad viva, que acoge con los brazos abiertos a todo aquel que se acerca, haciéndote sentir parte integrante de su proyecto, andar con comodidad, provocando la necesidad de implicarte cada vez más, con seriedad y entrega en su quehacer diario. Son un ejemplo de respuesta a una vocación, la de servir, cada cual desde su lugar, a la llamada de Cristo.
No quisiera acabar este pequeño relato de mi experiencia pastoral, sin resaltar algunos momentos de especial intensidad, de los que esta comunidad parroquial me ha permitido disfrutar, unos por su novedad, otros por su significación.
La posibilidad de impartir catequesis a los pequeños y colaborar en la de los que se preparan para la confirmación ha sido, está siendo, un verdadero regalo, a la vez que una gran responsabilidad, pues cada día me pregunto si habré sido capaz de transmitir, mínimamente, aquello que Dios mismo me ha entregado, la capacidad de amarle y confiar plenamente en Él.
Agradecer enormemente, la posibilidad de acompañar al Párroco en su pastoral de enfermos, donde he podido descubrir la grandeza que supone e implica ser sacerdote, llevando el consuelo, la comprensión, la cercanía y al mismo Cristo, a aquellos, que por el menoscabo de sus facultades, ya no pueden asistir al templo y que sin embargo, por esta acción no se sienten abandonados por Dios, sino todo lo contrario, pues, es el mismo, el que va a su lugar de sufrimiento para ser sostén en la dificultad.
Señalar y agradecer la posibilidad que me ofrece D. Francisco durante la celebración eucarística de servir el altar, les puedo asegurar, que la intensidad y emotividad del momento son máximas, y me hace soñar  con un futuro, ya no tan lejano, en el que tendré el honor y el privilegio de hacer presente a Cristo, razón y ser de mi vida. Igualmente intensa es la invitación a dar la comunión a unas gentes que desde hace algunos meses las considero “mi gente”.
No puedo dejar de recordar un momento simpático, a la vez que hermoso, ocurrido esta Cuaresma, cuando los pequeños, en bloque, deciden confesar, algo que les habíamos comentado en varias ocasiones, y que sin embargo teníamos nuestras dudas sobre si ocurriría. Si los chicos estaban nerviosos e impacientes, les puedo asegurar que yo estaba emocionado, y no me da vergüenza confesar que, cuando estaba junto a ellos dando gracias a Dios, alguna lagrima se me escapó.
En fin, no quiero alargarme y hacerme pesado, pues son muchos los momentos que me vienen a la memoria del corazón,  por eso voy a terminar como empecé, diciendo que Dios, por un motivo que desconozco, ha sido grande y generoso al mandarme a esta parroquia, que se ha convertido en mi primer amor, pues aquí he tenido mi primera experiencia pastoral de forma continuada, en la que me siento acogido por su párroco y sus feligreses, en la que mi vocación se está consolidando y formando y en la que estoy confirmando que el camino para el que Dios me ha llamado merece la pena ser andado, porque es hermoso caminar con Cristo, con Él y en Él, acompañado en todo momento por nuestra Madre, la Virgen María.


                                                                                  Jesús José Márquez Piñero
                                                                          Un seminarista agradecido y deudor


sábado, 10 de diciembre de 2016

125º ANIVERSARIO BENDICIÓN DE LA ERMITA DEL SAGRADO CORAZÓN “ERMITA ROCA”






El pasado 27 Noviembre 2016 a las 12:30h mas de 200 personas desafiaban a la lluvia para poder celebrar el 125º Aniversario de la Ermita del Corazón de Jesús, “Ermita Roca” (Sangonera la Seca), con una Solemne Eucaristía Presidida por Excmo. Rvdo. Sr. D. José Manuel Lorca Planes, Obispo de Cartagena. 



Según costa en una antigua acta, fue un 28 de noviembre de 1891 cuando el Padre Jesuíta D. Mario Zaplana, bendijera esta pequeña ermita. Don Gabriel Roca Ametller, la mandó construir junto a su casa, en el partido de El Palmar, pago de Sangonera la Seca, en ella quiso que reinara el Sagrado Corazón de Jesús, vocación muy floreciente en esa época. La providencia quiso que fuera el mismo año que la Madre Piedad de la Cruz, muy unida al Corazón de Jesús, comenzará su gran misión en la Iglesia y fuera testigo de ello este campo.

Esta pequeña Ermita con el paso del tiempo fue enriquecida con unos privilegios peculiares así desde 1896 se permite tener la Reserva del Santísimo y en 1903 el Papa León XIII le concede el título de Altar Privilegiado, ya en 1908, contó con una demarcación territorial, siendo aún aneja a la Parroquia de La Purísima del Palmar.


En 1919 se hace definitivamente entrega del Legado de D. Gabriel Roca a la feligresía de Sangonera la Seca y comenzará una nueva etapa, ahora como Rectoría, con un sacerdote residente en ella, y celebrando todos los sacramentos.


Durante este tiempo ha sido bendecida con la presencia de 22 sacerdotes y ha contado con la visita de distintos prelados: D. Vicente Alonso Salgado en 1921, D. Miguel de los Santos Díaz Gómara, en 1936, D. Ramón Sanahuja y Marcé, en 1951, en 1955, en 1959 y en 1963, en esta última visita recomendó al Rector buscar otros terrenos para la edificación de un nuevo templo. 



En 1969 D. Miguel Roca Cabanellas y al poco tiempo después, comenzaron las gestiones para crear una nueva parroquia. En 1984 D. Javier Azagra Laviano bendice este templo después de una importante restauración y en 1996, firma el decreto de integración en la Parroquia de San José, coincidiendo con la construcción de un nuevo y moderno templo, que da cabida de una forma cómoda a toda la feligresía de Sangonera la Seca.



Desde ese momento esta ermita se convierte a modo de Santuario, con la misión de custodiar a la Sagrada Imagen del Sagrado Corazón, declarado Patrono de Sangonera la Seca, por las mismas autoridades civiles y coronado Solemnemente por D. Manuel Ureña Pastor en el año 2000.



En esta celebración nuestra mirada fue de agradecimiento, en especial al Amor Misericordioso de Cristo por estos 125 años de presencia en medio de nuestro Campo, a la que ha tantos hombres y mujeres les ha permitido encontrar un sentido pleno a la vida, a sus sufrimientos a sus quehaceres. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

75º ANIVERSARIO DE LA ACTUAL IMAGEN DE MARÍA SANTÍSIMA DE BELÉN


El pasado 10 de agosto de 2016, se cumplieron los 75 años de la bendición solemne de la imagen actual de la Virgen María Santísima de Belén, Patrona de Sangonera la Seca y su Campo.

La advocación de Belén en Sangonera es tan antigua que no se tiene ni constancia de su origen siquiera. Se le supone un origen posterior a la reconquista cristiana a los musulmanes, siendo lo que se viene en llamar una “ermita de reconquista”, es decir, un pequeño oratorio árabe al que se pone bajo la advocación de la Virgen María, tras la reconquista. Al ser propiedad del Cabildo de la Catedral y junto con la Fuensanta, la regía un comisario nombrado para ello, del que pendía el culto de la virgen y el cuidado de la ermita. Tuvo una importancia suprema, pues como brazo de la Catedral, atendía el culto de los moradores más occidentales del viejo Campo de Sangonera. Desde el siglo XVII, dependía de la Parroquia de la Purísima de El Palmar, dominios de D. Juan de Verástegui, que la incluyó en su demarcación por la devoción que sobre la Virgen de Belén tenía. Prueba de ello es la lámpara de bronce desaparecida en la Guerra Civil en la que podía leerse “en ofrenda del Sr. D. Jhoan a la Reyna de los cielos” 1.612.

Durante la Guerra Civil, la vieja imagen de la Virgen de Belén, fue destruída, junto con el resto de imágenes y objetos de culto de la ermita. El retablo, las Vírgenes de Belén, la Encarnación y la Soledad, el Cristo Yacente, el Niño de Belén, San Pedro, S. Antonio, todos los objetos de culto, la lámpara de bronce de 1.612 y la misma ermita… todo fue destruido.


En 1940 se hizo la fiesta con un cuadro de la Virgen y, tras varias colectas y numerosas obras de teatro benéficas, se encargó la nueva imagen al escultor Gregorio Molera y Torá, en el Huerto de Capuchinos, en Murcia. El 10 de agosto de 1941 se bendijo para el culto la que es, desde tiempo inmemorial nuestra Protectora y Señora. La Parroquia de San José, se regocija en celebrar el 75 aniversario de esta bendición en el año 2016, año en que la imagen de la Virgen de Belén nos está visitando de nuevo con motivo de sus fiestas de septiembre. Por todo ello, invita también a todo el pueblo de Sangonera la Seca y a cuantos nos acompañen en estas fechas, a celebrar tal acontecimiento.

martes, 12 de enero de 2016



ERMITA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS 
(ERMITA DEL TÍO ROCA)

SANGONERA LA SECA 1891-2016
125 ANIVERSARIO

            El 28 de noviembre de 1891, el sacerdote jesuita Mario Zaplana, consagró para el culto público una capilla, en la hacienda del Excmo.Sr. D. Gabriel Roca Ametller, en el Campo de Sangonera, partido de El Palmar y término y jurisdicción de Murcia. Esa capilla se puso bajo la advocación del Sacartísimo Corazón de Jesús, devoción muy extendida a finales del siglo XIX y para la que D. Gabriel encargó una devota imagen al escultor de moda en aquella época: D. Francisco Sánchez Araciel, hijo del ya famosísimo en Murcia José Sánchez Tapia. Junto con la imagen del Sagrado Corazón, a la capilla se la dotó de todo lo necesario para el culto: ropas, alhajas y demás utensilios necesarios para el Sacrificio de la Misa.
La Capilla del Corazón de Jesús de Sangonera, quedaba bajo la demarcación de la Parroquia de la Purísima de El Palmar y en ella no se administrarían sacramentos hasta ya entrado el siglo XX. Se construyó, de manera sencilla, en estilo neogótico, con retablo incluído y una pequeña campana sobre la puerta de entrada, que daba al campo directamente y para lo que se adecuaron los accesos desde el Camino Viejo de Lorca o de Andalucía.
 Este año, nuestra pequeña Ermita Roca cumplirá 125 años. Desde el principio, D. Gabriel Roca quiso que su capilla fuera abierta los moradores de Sangonera la Seca, que por aquél entonces, tan solo disponían de culto religioso en el Santuario de Belén, en Torre Visedo y en Torre Guil, todas dependientes de la parroquial de El Palmar. Con estas distancias tan descomunales, los sangonerenses del centro del campo, tenían que caminar varios kilómetros de ida y vuelta para celebrar la Misa. La Ermita Roca acabó con estas distancias al centrar un foco necesario de culto en mitad del Campo de Sangonera.

Al cumplirse los 125 años de la bendición de la que fue posteriormente la primera parroquia del pueblo de Sangonera la Seca, la Parroquia de San José, heredera de aquél germen que plantara el “Tío Roca”, se complace en recordar y celebrar este aniversario, del que hace partícipe a toda su feligresía y a todos cuantos nos visiten en el año 2016.

Gumersindo Barrancos

sábado, 4 de julio de 2015

Mi testimonio sobre Lourdes

Alguna vez oí, sin prestar mucha atención, algo sobre las peregrinaciones a Lourdes. Pero lo cierto es que hasta que el párroco Don Francisco comentó la posibilidad de ir allí en nuestra parroquia jamás había pasado por mi cabeza la idea seria de ir a Lourdes.
            La idea maduró lentamente, al principio no terminaba de verme allí y además tenía siempre en mente el problema de mi trabajo. Cómo delegar en mi familia el reparto del pan, etc. Pero como era de esperar mi familia reaccionó como de costumbre y lejos de ponerme pegas me apoyaron, ofreciéndose a suplirme en la panadería, entendiendo que aquella era mi ilusión a la hora de viajar.
            Por parte de mis amigos también tuve que soportar algún que otro chiste, en general todos con buena intención, pero en el fondo sé que respetaban mi decisión y que al fin y al cabo, si me hacía feliz, la apoyarían.
            Conforme pasaban los días, se aceleraban los preparativos, la emoción fue aumentando y los nervios, y la ilusión. Hasta que llegó el día esperado…la partida a Lourdes. Un viaje a algo nuevo, a una forma diferente de vivir la fe de los hasta ahora conocido. Y todo ello lo hacía rodeada de amigos, de hermanos de mi propia parroquia, de mi pueblo, parte de mi gente. No sabría explicar el cúmulo de sentimientos que me embargaban…nerviosismo, emoción, ilusión…salíamos, me iba, era cierto…allá vamos Lourdes.
            Parada frente a la imponente imagen blanca de la Virgen una sensación invade fuertemente mi ánimo…Paz. Paz conmigo, en mí.
            Lourdes significó para mí un encuentro conmigo misma, con una parte de mí muy personal y que algún amigo definió en un mensaje…vocación de servir, de dar a los demás. Llegar a Lourdes e implicarte te lleva a hacer cosas que no logras explicarte, que no creías que pudieras hacer. Sales de la rutina de tu vida diaria y te metes de lleno en un mundo en el que comienzas a dar, a servir, en definitiva a amar al prójimo, al necesitado. Y esa rutina que has abandonado se te olvida, es como digo otra vida, otro mundo. Das, sirves, te entregas y al terminar la jornada –esa primera jornada llena de nervios de principiante, sin saber bien qué hacer y cuando- de nuevo esa sensación….de paz.
            Deseas que llegue el día siguiente para volver a servir, ser útil, amar porque en cada servicio en cada acto de entrega a los demás recibes una sonrisa, una palabra de agradecimiento, un gesto que te da paz y aliento para seguir entregándote.
            Ver a los enfermos animados, ilusionados, con gestos de agradecimiento y felicidad, con los ojos pletóricos de fe y brillantes de ilusión sirve de alimento para el espíritu, de impulso para trabajar y ejemplo de superación de los pequeños problemas que nos aquejan en nuestro día a día. Lourdes es sin duda un monumental cargador de batería divina.
            Los mensajes de apoyo de mis amigos en España, de mi familia, la gente maravillosa que allí conocí, las amistades sanas que Dios y la Virgen colocaron en mi camino esos días, hacen de mi experiencia en Lourdes, un momento único en mi vida.
            Una experiencia de fe y de servicio a los demás que me trajo una Paz que espero, deseo y sé que volveré a repetir, Dios mediante.
           
           
                                               Toñi Mengual López.

viernes, 6 de marzo de 2015

Preguntas del Sínodo de la Familia




Durante el mes de febrero grupos de matrimonios y de adultos
de ACG ha trabajado las preguntas del Sínodo de las Familias. Compartimos el
reportaje que ha realizado Popular TV, se puede ver a partir del min 3, aprox.